Detrás del esmalte, el barro y los moldes se ve él.
Paco Padilla, con una sonrisa en su rostro y un mandil azul marino en su cuerpo. Hombre de poco cabello y grandes ideas.
Paco Padilla, con una sonrisa en su rostro y un mandil azul marino en su cuerpo. Hombre de poco cabello y grandes ideas.
Nos muestra su espacio con orgullo y toma algunas piezas inconclusas para terminarlas frente a nosotros. Toma un pincel, se sienta y empieza la magia. En tres minutos la pieza tenía un significado diferente. Paco Padilla no es sólo alfarero, es cantautor. Y nos lo demuestra sacando su compañera de seis cuerdas y deleitándonos con su música. Un par de manos bien aprovechadas. Un par de manos que hacen arte y un mundo mejor.
Sus canciones hablan de la vida, de la cotidianidad y de la alfarería. Es un momento extraordinario.
Podría escucharlo todo el día.
Podría escucharlo todo el día.
Sin embargo, Paco Padilla debe regresar a trabajar en su taller.

No hay comentarios:
Publicar un comentario