Entre jardines, maquetas y niños.
Dagoberto Talavera tiene treinta y siete años, es trabajador en el área de mantenimiento y servicios generales en el ITESO (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores en Occidente), esposo, padre de familia de tres y estudiante de arquitectura de tercer semestre con noventa y tres de promedio general.
Me da un fuerte apretón de manos y dice
con voz un poco nerviosa, “Dagoberto Díaz Talavera, con v, como la cerámica.”
Tiene un aspecto muy peculiar, siempre una sonrisa en el rostro debajo de
su pequeño bigote y una mirada llena de curiosidad, lleva una polo color crema
que le queda un poco grande, una gorra del mismo color con el visor para atrás
y un lápiz arriba de cada oreja, uno azul y uno rojo. Nos presentamos y
decidimos sentarnos en una banca.
—¿Cómo es que te das tiempo de poder ser
tantas personalidades al mismo tiempo, trabajador, esposo, padre y estudiante?
— pregunto, el me mira, suspira, y levanta las cejas al mismo tiempo que
muestra su amplia sonrisa.
—Es difícil, muchas veces tengo que
sacrificar noches de sueño, algunas veces termino las tareas a las cinco, seis
de la mañana cuando tengo que levantarme a las siete a trabajar, otras veces he
tenido que sacrificar tiempo con mi familia, pero creo que vale la pena —
contesta con un poco de dolor en la mirada ante esto último.
— Bueno, y cuéntame ¿Cómo fue que
decidiste estudiar ahora?
— Es una larga historia, la verdad,
todo inició porque yo dejé mis estudios cuando tenía quince años, y mi madre
siempre quiso que la terminara, me metió a escuelas abiertas pero yo por andar
de vago nunca iba y volví a salirme. Al paso del tiempo entré a trabajar al
ITESO en el área de intendencia, hace seis años, en el área de intendencia, y la
encargada de educación abierta me ofreció seguir estudiando y pude terminar la
secundaria, después me inscribieron, así nada más, sin pedirme permiso, sin
preguntarme en la prepa, y ahí fue un desmadre, entre la familia y los dos
trabajos que tenía pues me tomó seis años terminarla. Ya estaba dispuesto a
quedarme así, hasta que un día mientras limpiaba una graduación de aquí, recordé
a mi mamá que quería que terminara de estudiar, y pensé que sería bueno
terminar de una vez la universidad.
—¿Y por qué te decidiste por la
arquitectura? —
—Esa es otra historia, toda mi vida he
sido albañil desde pequeño, mi padre lo era, mis hermanos lo son, entonces creo
que tengo mucha experiencia con la construcción. —
Noto a Dago menos tenso y se acomoda de
nuevo en la banca, comienza a hablar con más fluidez y ahora sus manos son
parte de su explicación.
—La arquitectura es parte de mí, y aunque
mi familia nunca me ha reprochado nada en los tres semestres de universidad, yo
sé que si me causa problemas porque la emoción o el gusto por estar haciendo
algo de repente se vuelve como la arquitectura todo y hago la familia a lado,
pero también lo entienden porque cuando ven las maquetas o trabajos finales,
dicen que está bonito y que si vale la pena. — dice Dagoberto complementando su
respuesta.
—La carrera de arquitectura es muy cara, y
no sólo por la colegiatura si no por los materiales que se utilizan para las
maquetas y demás ¿Cómo le haces para manejar eso? — le pregunto
.
—La verdad es que reciclo material que los
alumnos tiran, algunos otros ya saben que reciclo y me regalan lo que ya no
ocupan, e incluso otros compañeros que tienen la posibilidad económica de
comprar más, me compran materiales nuevos a mi — Sonríe al decir esto
último. — Hay demasiado apoyo de mis compañeros, e incluso de los
maestros, me apoyan mucho. —
— ¿ Alguna vez tuviste dudas de no poder hacerlo cuando decidiste arriesgarte?
Dagoberto
eboza una de esas sonrisas amplias que le quedan tan bien, y su mirada ahora
tiene un toque de felicidad que hasta parece le brillan más los ojos, se aclara
la garganta y me contesta.
— Es parte de mí, mis hermanos que son
albañiles me enseñaron desde chico lo que eran los planos y muchas cosas
básicas, aparte tengo un pensamiento, creo que “Todo lo puedes hacer, es
cuestión de que tu lo quieras, a veces hay que sacrificar ciertas cosas pero si
realmente lo quieres pues puedes lograrlo. “
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