Él es Don Vicente, trabaja en el piso más pegado al suelo del Mercado de San Juan de Dios. Vende loganiza, cesina y otras carnes. Él es en definivita una persona de esas que vale la pena conocer. Al acercarme y preguntarle si podría tomarle una foto sólo sonrió y asintió. Después comenzó a experimentar diferentes poses, reír y platicarnos que a él le decían Vicente, como el Fernández.
Me preguntó si muchas personas verían su foto y lo iba a hacer famoso, que ojalá y si. Es por eso que creo que su historia y su sonrisa valen la pena compartirse aquí.
Aunque muy corta, nuestra conversación terminó con un apretón de manos y muchas ganas de volver a platicar con él.
